Déjà vu, by Ludwig

 Eran las tres en punto de la madrugada de un sábado de verano, cuándo lo despertó una pesadilla, una de esas que te hacen estremecer hasta el último de los sentidos, la ventana dejaba entrever los relámpagos, el chillido molesto de un viejo ventilador inundaba la habitación, y se podría haber jurado que el aire pesaba más que las sabanas húmedas de aquella cama un tanto desgastada.

Que fue lo que realmente pasó, fue sólo un sueño, se repetía y en su mirada veías el miedo y la angustia de la incertidumbre.
A oscuras saltó de la cama y fue hacia la cocina y ahi estaba, vestía sólo una de sus camisas blancas y su rebelde pelo  suelto, perdón si te desperté dijo, ella siempre pedía perdón, aunque el nunca encontró forma de justificar ninguno de ellos.  El se acercó a ella por detrás sin decir ni una palabra y la rodeó fuertemente en sus brazos, ya estaba tranquilo, ella estaba ahí...con él.
Se sentaron y compartieron un café disfrutando en silencio, cruzando miradas cómplices y sonrisas, las gotas de lluvia golpeaban la ventana insistentemente. Con las manos entrelazadas, era cómo si el mismísimo tiempo se detuviera cuándo disfrutaban el uno del otro.
De repente un fuerte estruendo inundó la habitación, eran las tres en punto, el abrió los ojos y ahí estaba, la ventana, los relámpagos,  el chillido del viejo ventilador, la cama y las sábanas húmedas.... El había despertado en su vieja habitación, dónde todo estaba exactamente cómo ella lo había dejado aquella noche de verano en que sin despertarlo pidió perdón y partió.

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